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jueves, 11 de febrero de 2021

Chick Corea, el genio del Piano y su despedida


El pianista norteamericano Chick Corea, a quien hace  poco le fue diagnosticado un cáncer dejo un carta de despedida.
 

"Con gran tristeza anunciamos que el 9 de febrero, Chick Corea falleció a los 79 años de edad, de una rara forma de cáncer que sólo fue descubierta recientemente". De esta forma, vía Facebook, se informó hoy  jueves la muerte de Armando Anthony Corea, uno de los grandes pianistas de jazz. Chick Corea había nacido en Chelsea, Massachusetts, el 12 de junio de 1941.

"A lo largo de su vida y su carrera, Chick disfrutó de la libertad y de la diversión que se tenía en crear algo nuevo, y en jugar a los juegos que hacen los artistas. Fue un amado esposo, padre y abuelo, y un gran mentor y amigo para muchos. A través de su cuerpo de trabajo y las décadas que pasó recorriendo el mundo, tocó e inspiró la vida de millones de personas", sigue el comunicado publicado en la página oficial del músico en su red social de Facebook.

En el comunicado que anunció la triste noticia del fallecimiento de Chick Corea, la familia ofreció al mundo la carta que dejó el notable músico estadounidense, con una despedida especialmente amorosa hacia "mis asombrosos amigos músicos":

“Quiero agradecer a todos los que a lo largo de mi viaje me han ayudado a mantener ardiendo los fuegos de la música. Es mi esperanza que aquellos que tengan el impulso de tocar, escribir, actuar o lo que sea, lo hagan. Si no por ustedes, por el resto de nosotros. No es solo que el mundo necesita artistas, es también muy divertido.

Y para mis asombrosos amigos músicos, que han sido como una familia para mí desde que los conozco: ha sido una bendición y un honor aprender de ustedes, tocar con todos ustedes. Mi misión fue siempre provocar el disfrute de la creación allí donde estuviera, y hacerlo con todos los artistas que admiro tan profundamente: esa ha sido la riqueza de mi vida."

 

Corea ganador de varios premios Grammy y responsable de un sinnúmero de  colaboraciones con diferentes artistas del jazz del mundo y del espectro latino.

lunes, 30 de marzo de 2015

Noche de estrellas boricuas en el Heineken Jazz Fest

Como una genuina jornada de estrellas puede ser calificada la segunda noche del Puerto Rico Heineken Jazzfest 2015, que incluyó la presentación de varios músicos de estatura mundial –entre ellos tres puertorriqueños- y hasta una leyenda viviente de la batería, el renombrado Jimmy Cobb.


Fue una noche de pura maestría musical, de gozo y fuego. “Tenemos una fiesta extraordinaria para ustedes”, dijo el maestro de ceremonias, el actor Braulio Castillo, al darle la bienvenida al público. No se equivocaba. Fue una fiesta del más alto nivel musical, en celebración de un festival que ya cumple 25 años y que se ha convertido en un esencial referente caribeño.

Inaugurando la velada, el boricua David Sánchez demostró una vez más por qué está considerado uno de los mejores saxofonistas tenores del mundo. Acompañado por una magnífica banda –compuesta por el pianista cubano Fabián Almazán, el bajista puertorriqueño Ricky Rodríguez y el baterista mexicano Antonio Sánchez- Sánchez tocó una música de avanzada que resiste toda categorización. Lo evidenció desde el primer tema, “Ay bendito”, en el que la interacción con sus músicos, especialmente con el baterista, dibujó frecuentes sonrisas en el rostro del saxofonista, cuyo solo, imperioso y con intensos crescendos, dio aviso de que la noche sería espectacular.

Un inusual colapso del sistema de sonido al comienzo de la segunda pieza, “Mirage”, no detuvo a los músicos, quienes completaron la interpretación con gran profesionalismo. Sin embargo, la repitieron de inmediato para fines de la grabación que se estaba realizando, según explicó el propio Sánchez. Este fue un tema exploratorio, de tonalidades levemente oscuras, en el que sobresalió el solo de Antonio Sánchez, dramático en su arco narrativo. (El baterista, de hecho, es el autor de la banda sonora de la galardonada cinta “Birdman”, banda que consiste, precisamente, en solos de batería que ayudan a contar la historia, y fue ampliamente ovacionado en reconocimiento de ello).

Para el tercer número, Sánchez presentó a su invitado de la noche, el percusionista Jhan Lee Aponte, quien le dio un acento boricua a “Morning Mist” con su fogoso toque en el barril de bomba. La improvisación del saxofonista, vigorosa y rebosante de ideas, mostró que se encuentra en la plenitud de su arte. Almazán interpretó aquí un deslumbrante solo que recordó las influencias de los grandes maestros del piano, como Art Tatum o McCoy Tyner.

Dedicando su interpretación a Catalino “Tite” Curet Alonso y a Cheo Feliciano, Sánchez tocó entonces su propia versión del clásico bolero “Mi triste problema”, arropado en hipnotizantes sonoridades árabes. Tanto Almazán como Rodríguez, en el bajo, impresionaron con solos profundamente poéticos; el de Rodríguez, especialmente, mostró una estructura melódica tan sólida que pudiera decirse que fue una canción completa en sí misma.

La intensidad de los solos de percusión –tanto la batería de Sánchez como los barriles de Aponte- marcaron la pieza final, “A Thousand Yesterdays”, convertida aquí en un jazz-bomba. Pero la gran sorpresa ocurrió cuando el saxofonista sustituyó a Aponte en el barril y este demostró sus habilidades como bailador de este tradicional género puertorriqueño, generando un sonoro aplauso del público. Fue un cierre agradable y feliz para la presentación de David Sánchez, quien fue, de hecho, uno de los primeros músicos en fusionar el jazz y la bomba.

Los dulces acordes del bebop abrieron la presentación de la segunda gran estrella puertorriqueña de la noche, el bajista Eddie Gómez. Con un cuarteto integrado por Javon Jackson en el saxo tenor, Adam Birnbaum en el piano y Jimmy Cobb en la batería, el clásico “Walkin’” fue el marco de unos animados “fours”, o breves intercambios, entre bajo y batería. Fue algo digno de verse, un momento realmente histórico: el que fue bajista durante muchos años del mítico Bill Evans y estrella por derecho propio, intercambiando compases creativos con el baterista de “Kind of Blue” de Miles Davis, el disco de jazz más vendido de la historia. (Cobb, de hecho, es el único sobreviviente del sexteto que grabó ese álbum).

Interpretada como un vals, la clásica balada “Stella by Starlight” le permitió a Jackson lucir el atractivo sonido de su saxo tenor, un sonido que pudiera calificarse como perfectamente destilado, sin adornos ni notas de más, pero igualmente expresivo. ¿Y qué se puede decir del bajo de Eddie Gómez? Eddie es Eddie, único en su estilo, intenso en su acompañamiento, que muchas veces no es tal, sino contrapunto y hasta improvisación constante. En sus manos el bajo se hace humano, canta, habla, exulta, gime, llora. Todo ello ocurrió en esta y en la siguiente interpretación, un medley de “Love Letter” –composición de Gómez en honor de sus padres- y el clásico “I Thought About You”.

Para concluir, el cuarteto de Gómez acometió una animada versión del estándar de jazz “Solar”, compuesto por Miles Davis, un tema que se presta para infinitas recreaciones (viene a la mente la versión de Keith Jarrett al piano, estilo balada). Aquí fue abordada desde una perspectiva que pudiera llamarse “swing de avanzada”, con Gómez en su continua creación, Birnbaum comentando en el piano y Cobb cohesionándolo todo. De hecho, este número fue el vehículo para que el admirado baterista mostrara todo el talento que le queda, con un solo que sería impresionante a cualquier edad, más aún viniendo de un hombre que a sus 86 años conserva toda su energía y compromiso vital. Uno de los momentos más memorables de la noche.

Justamente presentada por Braulio Castillo como “una erupción”, la presentación del grupo Volcán hizo honor a su nombre. Integrado por Gonzalo Rubalcaba al piano, José Armando Gola al bajo eléctrico, Horacio “El Negro” Hernández en la batería y Giovanni Hidalgo –la tercera gran estrella puertorriqueña de la noche- en un impresionante despliegue de seis congas y un “set” de timbales, el grupo mantuvo casi en todo momento un altísimo nivel de energía.

En el primer tema, también titulado “Volcán”, así como en el segundo, “Ponle la clave”, Rubalcaba exhibió el inmenso talento que posee para la creación pianística, con un amplio vocabulario de punzantes frases staccato, vertiginosos arpegios, alegres “trills” y todo tipo de referencias tanto a la tradición pianística del jazz como a la cubana. En el segundo, Gola interpretó el primero de sus solos de incuestionable técnica e Hidalgo literalmente azotó los timbales en una furiosa improvisación.

La tercera pieza, “Volcán durmiente”, fue un respiro entre tanta hiperactividad. Alternando entre un tradicional danzón y un ritmo tango-congo, Rubalcaba tocó un solo de suaves y cadenciosos tonos, más cercano aquí a sus raíces cubanas. A continuación, uno de los más recordados temas del bebop, “Salt Peanuts” (compuesto por Dizzy Gillespie) fue recreado a un tempo feroz que, nuevamente, honró el nombre del grupo. El sonido del teclado Korg empleado por Rubalcaba en esta pieza decididamente no es para todos los gustos, pero al menos brindó colores distintos a la interpretación. Hernández e Hidalgo, por su parte, intercambiaron solos incontenibles que demostraron que ambos deben ser considerados uno de los grandes tándems rítmicos de nuestra era.

Con poéticos “trills”, o trinos, para comenzar la pieza, Rubalcaba hizo gala nuevamente de su virtuosismo e inagotables ideas en “El cadete”, electrizante y zigzagueante. El grupo cerró su presentación con “Nueva cubana”, otro número deslumbrante en su rapidez y virtuosismo técnico, y en el que “El Negro” Hernández tocó un solo memorable y fiero en su batería.

En resumen, una jornada verdaderamente estelar, como para complacer al gusto más exigente.

Noche de estrellas boricuas en el Heineken Jazz Fest

Como una genuina jornada de estrellas puede ser calificada la segunda noche del Puerto Rico Heineken Jazzfest 2015, que incluyó la presentación de varios músicos de estatura mundial –entre ellos tres puertorriqueños- y hasta una leyenda viviente de la batería, el renombrado Jimmy Cobb.


Fue una noche de pura maestría musical, de gozo y fuego. “Tenemos una fiesta extraordinaria para ustedes”, dijo el maestro de ceremonias, el actor Braulio Castillo, al darle la bienvenida al público. No se equivocaba. Fue una fiesta del más alto nivel musical, en celebración de un festival que ya cumple 25 años y que se ha convertido en un esencial referente caribeño.

Inaugurando la velada, el boricua David Sánchez demostró una vez más por qué está considerado uno de los mejores saxofonistas tenores del mundo. Acompañado por una magnífica banda –compuesta por el pianista cubano Fabián Almazán, el bajista puertorriqueño Ricky Rodríguez y el baterista mexicano Antonio Sánchez- Sánchez tocó una música de avanzada que resiste toda categorización. Lo evidenció desde el primer tema, “Ay bendito”, en el que la interacción con sus músicos, especialmente con el baterista, dibujó frecuentes sonrisas en el rostro del saxofonista, cuyo solo, imperioso y con intensos crescendos, dio aviso de que la noche sería espectacular.

Un inusual colapso del sistema de sonido al comienzo de la segunda pieza, “Mirage”, no detuvo a los músicos, quienes completaron la interpretación con gran profesionalismo. Sin embargo, la repitieron de inmediato para fines de la grabación que se estaba realizando, según explicó el propio Sánchez. Este fue un tema exploratorio, de tonalidades levemente oscuras, en el que sobresalió el solo de Antonio Sánchez, dramático en su arco narrativo. (El baterista, de hecho, es el autor de la banda sonora de la galardonada cinta “Birdman”, banda que consiste, precisamente, en solos de batería que ayudan a contar la historia, y fue ampliamente ovacionado en reconocimiento de ello).

Para el tercer número, Sánchez presentó a su invitado de la noche, el percusionista Jhan Lee Aponte, quien le dio un acento boricua a “Morning Mist” con su fogoso toque en el barril de bomba. La improvisación del saxofonista, vigorosa y rebosante de ideas, mostró que se encuentra en la plenitud de su arte. Almazán interpretó aquí un deslumbrante solo que recordó las influencias de los grandes maestros del piano, como Art Tatum o McCoy Tyner.

Dedicando su interpretación a Catalino “Tite” Curet Alonso y a Cheo Feliciano, Sánchez tocó entonces su propia versión del clásico bolero “Mi triste problema”, arropado en hipnotizantes sonoridades árabes. Tanto Almazán como Rodríguez, en el bajo, impresionaron con solos profundamente poéticos; el de Rodríguez, especialmente, mostró una estructura melódica tan sólida que pudiera decirse que fue una canción completa en sí misma.

La intensidad de los solos de percusión –tanto la batería de Sánchez como los barriles de Aponte- marcaron la pieza final, “A Thousand Yesterdays”, convertida aquí en un jazz-bomba. Pero la gran sorpresa ocurrió cuando el saxofonista sustituyó a Aponte en el barril y este demostró sus habilidades como bailador de este tradicional género puertorriqueño, generando un sonoro aplauso del público. Fue un cierre agradable y feliz para la presentación de David Sánchez, quien fue, de hecho, uno de los primeros músicos en fusionar el jazz y la bomba.

Los dulces acordes del bebop abrieron la presentación de la segunda gran estrella puertorriqueña de la noche, el bajista Eddie Gómez. Con un cuarteto integrado por Javon Jackson en el saxo tenor, Adam Birnbaum en el piano y Jimmy Cobb en la batería, el clásico “Walkin’” fue el marco de unos animados “fours”, o breves intercambios, entre bajo y batería. Fue algo digno de verse, un momento realmente histórico: el que fue bajista durante muchos años del mítico Bill Evans y estrella por derecho propio, intercambiando compases creativos con el baterista de “Kind of Blue” de Miles Davis, el disco de jazz más vendido de la historia. (Cobb, de hecho, es el único sobreviviente del sexteto que grabó ese álbum).

Interpretada como un vals, la clásica balada “Stella by Starlight” le permitió a Jackson lucir el atractivo sonido de su saxo tenor, un sonido que pudiera calificarse como perfectamente destilado, sin adornos ni notas de más, pero igualmente expresivo. ¿Y qué se puede decir del bajo de Eddie Gómez? Eddie es Eddie, único en su estilo, intenso en su acompañamiento, que muchas veces no es tal, sino contrapunto y hasta improvisación constante. En sus manos el bajo se hace humano, canta, habla, exulta, gime, llora. Todo ello ocurrió en esta y en la siguiente interpretación, un medley de “Love Letter” –composición de Gómez en honor de sus padres- y el clásico “I Thought About You”.

Para concluir, el cuarteto de Gómez acometió una animada versión del estándar de jazz “Solar”, compuesto por Miles Davis, un tema que se presta para infinitas recreaciones (viene a la mente la versión de Keith Jarrett al piano, estilo balada). Aquí fue abordada desde una perspectiva que pudiera llamarse “swing de avanzada”, con Gómez en su continua creación, Birnbaum comentando en el piano y Cobb cohesionándolo todo. De hecho, este número fue el vehículo para que el admirado baterista mostrara todo el talento que le queda, con un solo que sería impresionante a cualquier edad, más aún viniendo de un hombre que a sus 86 años conserva toda su energía y compromiso vital. Uno de los momentos más memorables de la noche.

Justamente presentada por Braulio Castillo como “una erupción”, la presentación del grupo Volcán hizo honor a su nombre. Integrado por Gonzalo Rubalcaba al piano, José Armando Gola al bajo eléctrico, Horacio “El Negro” Hernández en la batería y Giovanni Hidalgo –la tercera gran estrella puertorriqueña de la noche- en un impresionante despliegue de seis congas y un “set” de timbales, el grupo mantuvo casi en todo momento un altísimo nivel de energía.

En el primer tema, también titulado “Volcán”, así como en el segundo, “Ponle la clave”, Rubalcaba exhibió el inmenso talento que posee para la creación pianística, con un amplio vocabulario de punzantes frases staccato, vertiginosos arpegios, alegres “trills” y todo tipo de referencias tanto a la tradición pianística del jazz como a la cubana. En el segundo, Gola interpretó el primero de sus solos de incuestionable técnica e Hidalgo literalmente azotó los timbales en una furiosa improvisación.

La tercera pieza, “Volcán durmiente”, fue un respiro entre tanta hiperactividad. Alternando entre un tradicional danzón y un ritmo tango-congo, Rubalcaba tocó un solo de suaves y cadenciosos tonos, más cercano aquí a sus raíces cubanas. A continuación, uno de los más recordados temas del bebop, “Salt Peanuts” (compuesto por Dizzy Gillespie) fue recreado a un tempo feroz que, nuevamente, honró el nombre del grupo. El sonido del teclado Korg empleado por Rubalcaba en esta pieza decididamente no es para todos los gustos, pero al menos brindó colores distintos a la interpretación. Hernández e Hidalgo, por su parte, intercambiaron solos incontenibles que demostraron que ambos deben ser considerados uno de los grandes tándems rítmicos de nuestra era.

Con poéticos “trills”, o trinos, para comenzar la pieza, Rubalcaba hizo gala nuevamente de su virtuosismo e inagotables ideas en “El cadete”, electrizante y zigzagueante. El grupo cerró su presentación con “Nueva cubana”, otro número deslumbrante en su rapidez y virtuosismo técnico, y en el que “El Negro” Hernández tocó un solo memorable y fiero en su batería.

En resumen, una jornada verdaderamente estelar, como para complacer al gusto más exigente.

viernes, 27 de marzo de 2015

A celebrar el Jazz Fest con gran junte de estrellas

Un junte histórico con grandes figuras del jazz, como el puertorriqueño Eddie Palmieri, el cubano Arturo Sandoval, el dominicano Michel Camilo, el mexicano Abraham Laboriel, el argentino Gato Barbieri y el italiano Giovanni Tomasso, entre otros veteranos músicos, será el evento que cerrará este domingo el 25 aniversario del Puerto Rico Heineken Jazz Fest (PRHJF).


Este evento se llevará a cabo desde hoy, jueves, hasta el domingo en el anfiteatro Tito Puente, en San Juan, donde por cuatro noches consecutivas grandes estrellas del jazz estarán deleitando al público, a quien este año se le dedica el festival. Julito Alvarado, Jorge Laboy, Giovanni Hidalgo, David Sánchez, Millo Torres, William Cepeda, Larry Monroe, Donna McElroy y Eddie Gómez, serán otros de los talentos que participarán de esta edición de aniversario.

Aunque cada velada será especial con grandes números a cargo de estos virtuosos, el cierre del festival promete ser una noche inolvidable con la presentación exclusiva del Heineken 25th Anniversary All Star-Presentation, bajo la dirección del pianista dominicano Michel Camilo.

“Esa noche será una llena de emociones tanto para nosotros como para el público y de ahí el lema ‘dedicado a ti’ (al público). Simplemente es buscar las piezas y hacer las combinaciones para que la noche sea totalmente divertida para todos. Al final, eso es el jazz, improvisación divertida, desde el alma y desde adentro. Ya iremos armando el masacote”, manifestó Camilo en conferencia de prensa, celebrada ayer en un hotel de Isla Verde, donde se dieron cita varios de los músicos que participarán de esta edición.

El bajista mexicano Abraham Laboriel, a quien se le dedicó el festival en el 2012, destacó que este evento será una nueva oportunidad para demostrar el poder de la música y de lo que se puede lograr cuando el ritmo es el que guía.


El cierre del festival contará con la presentación exclusiva
del Heineken 25th Anniversary All Star-Presentation

“Todos juntos somos música, todos juntos somos una armonía. Este festival refleja de una manera muy especial que queremos que existan más ritmos, más armonías en el mundo entero. Pero no importa quiénes sean y cómo sea, no olviden que cada uno de ustedes es una canción”, destacó Laboriel, quien cerrará la noche del sábado con su agrupación Open Hands.

De los músicos puertorriqueños dirán presente nuevamente el bajista Eddie Gómez, el saxofonista David Sánchez y el percusionista Giovanni Hidalgo, quienes se presentarán el viernes. Gómez, uno de los músicos ilustres del país y quien se ha mantenido en la vanguardia de la expresión jazzística por las pasadas cuatro décadas, estará acompañado la leyenda de la batería Jimmy Cobb, quien participó en la icónica producción discográfica de Miles Davis, Kind of Blue.

“Ya se me olvida cuántas veces he estado aquí, pero cada vez que me invitan al festival vengo y veo que sigue creciendo y que es reconocido mundialmente”, destacó el bajista, quien presentará el viernes un concepto tipo club.

David Sánchez, por su parte, dijo que hará una presentación en la que interpretará algunos de los temas favoritos del público como un homenaje a los asistentes.

“Vamos a presentar composiciones que nunca han sido grabados y el folclor de aquí, que siempre está presente, especialmente la bomba, la van a escuchar de una forma u otra, porque el hecho de que sea un festival de jazz no significa que no estamos conectados, al contrario, ahora estamos más conectados de lo que creemos, gracias a toda esta diáspora”, comentó sobre la aportación que han hecho al jazz los músicos puertorriqueños que viven fuera del país.

Luis Álvarez, vicepresidente de la División de Licores de Méndez & Compañía y productor del evento, agradeció especialmente a los músicos y al público por hacer posible por los pasados 25 años este festival de jazz, cuyo fin principal es promover el desarrollo musical de próximas generaciones de músicos y recaudar fondos para el programa de becas y talleres Berklee en Puerto Rico.

“Este festival existe principalmente porque se juntan músicos de gran talento y de una calidad humana incuestionable con grandes amigos que tienen un deseo fantástico de contribuir al desarrollo de nuestra música y nuestros músicos. Eso se junta a la pasión de la audiencia y por eso es que hemos durado 25 años. Yo quiero que se viva ahora el gran sabor de la música, que se viva la realidad, que se viva la celebración, pero siempre teniendo claro que todo lo que estamos haciendo, lo que hace el equipo de producción, se le dedica a las personas que lo hacen posible, los músicos y los talentos y al público que recibe ese talento y devuelve la energía. Sigan respaldándonos para ver si podemos durar 25 añitos más”, concluyó Álvarez.

A celebrar el Jazz Fest con gran junte de estrellas

Un junte histórico con grandes figuras del jazz, como el puertorriqueño Eddie Palmieri, el cubano Arturo Sandoval, el dominicano Michel Camilo, el mexicano Abraham Laboriel, el argentino Gato Barbieri y el italiano Giovanni Tomasso, entre otros veteranos músicos, será el evento que cerrará este domingo el 25 aniversario del Puerto Rico Heineken Jazz Fest (PRHJF).


Este evento se llevará a cabo desde hoy, jueves, hasta el domingo en el anfiteatro Tito Puente, en San Juan, donde por cuatro noches consecutivas grandes estrellas del jazz estarán deleitando al público, a quien este año se le dedica el festival. Julito Alvarado, Jorge Laboy, Giovanni Hidalgo, David Sánchez, Millo Torres, William Cepeda, Larry Monroe, Donna McElroy y Eddie Gómez, serán otros de los talentos que participarán de esta edición de aniversario.

Aunque cada velada será especial con grandes números a cargo de estos virtuosos, el cierre del festival promete ser una noche inolvidable con la presentación exclusiva del Heineken 25th Anniversary All Star-Presentation, bajo la dirección del pianista dominicano Michel Camilo.

“Esa noche será una llena de emociones tanto para nosotros como para el público y de ahí el lema ‘dedicado a ti’ (al público). Simplemente es buscar las piezas y hacer las combinaciones para que la noche sea totalmente divertida para todos. Al final, eso es el jazz, improvisación divertida, desde el alma y desde adentro. Ya iremos armando el masacote”, manifestó Camilo en conferencia de prensa, celebrada ayer en un hotel de Isla Verde, donde se dieron cita varios de los músicos que participarán de esta edición.

El bajista mexicano Abraham Laboriel, a quien se le dedicó el festival en el 2012, destacó que este evento será una nueva oportunidad para demostrar el poder de la música y de lo que se puede lograr cuando el ritmo es el que guía.


El cierre del festival contará con la presentación exclusiva
del Heineken 25th Anniversary All Star-Presentation

“Todos juntos somos música, todos juntos somos una armonía. Este festival refleja de una manera muy especial que queremos que existan más ritmos, más armonías en el mundo entero. Pero no importa quiénes sean y cómo sea, no olviden que cada uno de ustedes es una canción”, destacó Laboriel, quien cerrará la noche del sábado con su agrupación Open Hands.

De los músicos puertorriqueños dirán presente nuevamente el bajista Eddie Gómez, el saxofonista David Sánchez y el percusionista Giovanni Hidalgo, quienes se presentarán el viernes. Gómez, uno de los músicos ilustres del país y quien se ha mantenido en la vanguardia de la expresión jazzística por las pasadas cuatro décadas, estará acompañado la leyenda de la batería Jimmy Cobb, quien participó en la icónica producción discográfica de Miles Davis, Kind of Blue.

“Ya se me olvida cuántas veces he estado aquí, pero cada vez que me invitan al festival vengo y veo que sigue creciendo y que es reconocido mundialmente”, destacó el bajista, quien presentará el viernes un concepto tipo club.

David Sánchez, por su parte, dijo que hará una presentación en la que interpretará algunos de los temas favoritos del público como un homenaje a los asistentes.

“Vamos a presentar composiciones que nunca han sido grabados y el folclor de aquí, que siempre está presente, especialmente la bomba, la van a escuchar de una forma u otra, porque el hecho de que sea un festival de jazz no significa que no estamos conectados, al contrario, ahora estamos más conectados de lo que creemos, gracias a toda esta diáspora”, comentó sobre la aportación que han hecho al jazz los músicos puertorriqueños que viven fuera del país.

Luis Álvarez, vicepresidente de la División de Licores de Méndez & Compañía y productor del evento, agradeció especialmente a los músicos y al público por hacer posible por los pasados 25 años este festival de jazz, cuyo fin principal es promover el desarrollo musical de próximas generaciones de músicos y recaudar fondos para el programa de becas y talleres Berklee en Puerto Rico.

“Este festival existe principalmente porque se juntan músicos de gran talento y de una calidad humana incuestionable con grandes amigos que tienen un deseo fantástico de contribuir al desarrollo de nuestra música y nuestros músicos. Eso se junta a la pasión de la audiencia y por eso es que hemos durado 25 años. Yo quiero que se viva ahora el gran sabor de la música, que se viva la realidad, que se viva la celebración, pero siempre teniendo claro que todo lo que estamos haciendo, lo que hace el equipo de producción, se le dedica a las personas que lo hacen posible, los músicos y los talentos y al público que recibe ese talento y devuelve la energía. Sigan respaldándonos para ver si podemos durar 25 añitos más”, concluyó Álvarez.

miércoles, 7 de febrero de 2007

Jazz en Casa Buenavista

El proximo Jueves 8 de Febrero de 2007
Casa Buenavista
Cra 6 # 35-37
Presenta
IndaMood Jazz Trio
www.myspace.com/indamoodtrio
Aporte Cultural
$ 5.000


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Publique sus eventos

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