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jueves, 5 de marzo de 2020

Psicología del Coleccionismo ~ apreciaciones de un técnico ~

“Los coleccionistas son seres egoístas que no entienden por qué los demás no comprenden su pasión por la música; “¿Por qué no son tan apasionados como yo?”, inquieren; y es que no solo sienten la música, la letra de las canciones o tonada y el ritmo, sino que disfrutan llenar los vacíos reales o virtuales de los espacios destinados a los discos, portadas, letras y partituras que los llevan a colmar su gozo secreto. De hecho, todos los días despiertan con la ilusión de encontrar la pieza que encaje en su delirante juego de rompecabezas”. Enrique Chao


Como psicólogo de profesión y melómano de corazón, hallé el tema perfecto para escribir un artículo que combinara la disciplina científica con la pasión musical: el coleccionismo, visto desde el ámbito psicológico. El coleccionismo es algo apasionante porque nos permite abordarlo desde varias perspectivas. Desde lo social y cultural, hasta lo clínico, el hábito de coleccionar se ha convertido en materia de investigación por parte de estudiosos de las ciencias sociales.

 
John Jairo Usme
Autor del Escrito
Cuando hablamos de coleccionismo y coleccionistas de discos, resulta inevitable relacionarlo con el concepto de melómano. Algunos consideran que por regla general todo coleccionista es melómano, lo cual no es absolutamente cierto. No hay que olvidar que el auge de la compra y venta de acetatos ha dado pie al surgimiento de comerciantes que acumulan pastas con el único objeto de venderlas al mejor postor.

Entiéndanme, no estoy criticando el comercio ni a los comerciantes de vinilos. Me molestan, eso sí, los usureros descarados que venden discos de $10.000 en $100.000 con la mayor desfachatez. Solo quienes desarrollamos una profunda pasión por la música podemos entenderlo. Es una extraña sensación de bienestar extremo. Adquirir discos de vinilo o cd se convierte en un delicioso placer, y aún más, disfrutar del preciado tesoro que se acaba de conseguir: el hecho de admirar la carátula, limpiar el disco, ponerlo en la tornamesa, escuchar el scratch, y guardarlo junto a los demás ejemplares de nuestra colección, es todo un significativo ritual mágico y único.

Sin embargo, esto que para nosotros parecer normal, para psicólogos, psiquiatras y sociólogos ha sido materia de estudio en búsqueda de respuestas a interrogantes tales como: ¿por qué coleccionamos?, ¿qué conduce a las persona a acumular objetos?, ¿es un hábito sano o es para preocuparse?

Indudablemente el coleccionismo, en su justa medida, es un hobby enriquecedor que aporta beneficios psicológicos en cuanto al desarrollo de habilidades con la memoria, el orden, la paciencia y la constancia. Hasta aquí podríamos hablar de una “patología sana”, como lo definió el Dr. Vallejo-Neira, quien sintetizó la visión positiva del coleccionismo basado en la motivación, la necesidad de una actividad libre, la autosuperación, la autoafirmación, la búsqueda de aceptación, y el algunos casos, la misma vocación de artista. Otras bondades que ofrece el coleccionismo son el desarrollo intelectual, el lenguaje y la socialización, y facilita superar el aislamiento social.

Pero los laberintos de la mente ignoran los límites de las “justas medidas”. El hábito de coleccionar también tiene su lado oscuro, y ocurre más frecuentemente de lo que se puede imaginar. La gran mayoría de coleccionistas de discos son compradores compulsivos y esta es la forma más sencilla de identificar una patología mental. Es un riesgo que corre cualquier fanático, pues sin darse cuenta, pasa de ser un simple aficionado a un individuo obsesivo, capaz de derrochar su capital, descuidar su familia y desperdiciar su tiempo en algo que a todas luces no deja de ser más que un mero pasatiempo.

De hecho, la psicopatología moderna define el coleccionismo obsesivo como “una conducta ligada a naturalezas maníacas y megalómanas, estrechamente relacionada con comportamientos premórbidos, como la usura o la avaricia”. En términos cristianos, esto significa que un coleccionista “enfermo” puede observar incrementos anómalos del estado de ánimo, así como delirios de grandeza, poder, riqueza u omnipotencia y obsesión compulsiva por tener el control.
 
Foto de Internet
También se afirma que coleccionar objetos de manera exagerada es síntoma de un trastorno obsesivo-compulsivo, del cual existe una variante conocida como “Síndrome de Diógenes” (personas que viven solas y llenan ese vacío acumulando objetos) y adicción a las compras, patologías mentales que padece aproximadamente el 12% de la población (López, 2001). ¿O acaso no les ha pasado, amigos coleccionistas, que van pasando por la calle 19 o el mercado de las pulgas, y sienten la inevitable necesidad de ir a comprar discos?
Lo curioso del asunto es que acumular objetos es un hábito que la mayoría de personas hemos tenido en algún momento de nuestra vidas. En mi caso ha sido una constante: a los 11 años empecé a coleccionar comics de Kalimán, Arandú, Águila Solitaria, Memín, Fuego, El Valiente, y cuanta publicación lanzaba al mercado la Editora Cinco. Llegué a tener más de 1.200 ejemplares que por obra y gracia de mi papá fueron a parar a la basura; después me dediqué a los llaveros, la filatelia, la numismática, y a guardar celosamente diarios con noticias históricas. De todo eso, solo conservo los periódicos. Más adelante, cuando me apasioné por la salsa, inicié mi colección de acetatos, hábito que había dejado de lado pero que retomé el año pasado.

Lo que resulta coincidente en las fuentes que he consultado, es que coleccionar es sinónimo de amar, y resulta infructuoso buscar motivaciones para explicar este fenómeno. Obviamente, en el caso nuestro, la pasión por la salsa es el motor que nos lleva a adquirir las producciones de nuestros ídolos. Eso es lo que podemos decir de labios para afuera, lo extrínseco. Pero no hay forma de acercarnos al elemento sentimental, a lo que internamente nos motiva a aumentar nuestra existencia personal de vinilos.
También se afirma que los coleccionistas combinan instintos que van desde lo delicado hasta lo vulgar, desde lo espiritual hasta lo primitivo, y casi siempre, evidencian un egoísmo extremo.

Pero pese a todo lo que dicen los estudios sobre los coleccionistas pasivos y patológicos, no se puede dudar que estos siempre son tratados con respeto en sus círculos sociales. Los encuentros de melómanos y coleccionistas dan fe de ello. Este tipo de eventos le han dado realce, relevancia, reconocimiento a un hábito, que más allá de lo clínico y psicológico, ha permitido que la cultura por la buena música se conserve, que se sigan escuchando los clásicos, que se continúe apostando por lo artístico y que existe una inmensa minoría para quienes es fundamental comprar solo original. Y aquí vale la pena reconocer que el coleccionismo brinda un aporte valiosísimo en el espectro socio-cultural: contribuye a la creación de nuevos estímulos culturales y educativos y materializa el legado del pasado para conservarlo como heredad de inmenso valor, tanto pecuniario como histórico.

Retomo los interrogantes planteados al comienzo de mi escrito para tratar de darles una definición personal: ¿Qué es un melómano?, pues un amante de la música, una aficionado a la melodía, no necesariamente un “fanático” (cuyo significado textual nos puede remitir nuevamente a perfiles patológicos) o experto. Por eso sostengo que es tan melómano quien colecciona acetatos como quien descarga archivos digitales. No solo es melómano el coleccionista, investigador y musicólogo. También puede serlo quien compra el cd, quien va al concierto, quien no se pierde el programa radial ni el de videos musicales o quien va al bar periódicamente a escuchar la música de su agrado. 

¿Qué es un coleccionista (de música)?, un melómano cuya pasión por determinado género o artista lo lleva a dedicar parte de su vida a adquirir sus discos.
 
Luis Moyano (Cantante), Julio Estrada "Fruko" y El Autor
Foto: John Jairo Usme
La calidad de coleccionista no se adquiere por la cantidad de acetatos que posea en sus estantes, sino por el hecho de adquirir regularmente, comprados, regalados o intercambiados, piezas musicales de su predilección. Aquí abro un paréntesis para referirme a algunos personajes mezquinos que consideran que solo es coleccionista quien tiene varios miles de discos en su haber. Nada más absurdo. Es tan coleccionista quien posee diez mil acetatos como quien acaba de empezarla. Es tan coleccionista quien tiene toda la colección de Machito como el que posee la de Eddie Santiago. Es tan coleccionista Paul Mawhinney, quien tiene dos millones y medio de discos, como yo, que entre vinilos y cd apenas llego al millar. No es una cuestión de números: se trata de una forma de vida.

Por fortuna, son muchas más las personas humildes, amables, sencillas, y sobre todo, libres de sentimientos egoístas, con quienes he tenido el placer de compartir mi afición por la música. Uno de ellos, mi buen amigo Luis Alfonso Buitrago, quien perdió absoluto interés por seguir comprando música y prometió dejarme su extensa colección de acetatos, me pregunta cada vez que puede: “¿y para qué seguir comprando más mugre si todo se puede conseguir gratis por internet, para que se muera y sus hijas los boten a la basura o los regalen?”.

Entonces yo le digo: nosotros somos un poco como esos acetatos: circulamos por ahí, tenemos una vida útil, y después, vamos a parar a la basura. ¿A quién le importa pensar lo que pase mañana si cuando muera no voy a saber qué van a hacer con mi música? El coleccionismo es un delicioso placer que solo nosotros sabemos experimentar y podemos entender.

John Jairo Usme Delgado 
Psicólogo y Melómano
San Martín de los Llanos (Meta)

miércoles, 2 de marzo de 2016

33 RPM y 45 RPM - Diferencia

A mayor velocidad, mayor calidad de sonido: Más dinámica, más definición, menos ruido de fondo y de "surco"... por contra, menos tiempo de grabación. 

A finales de los años 40, los discos eran todos de entre 20 y 30 cm. de diámetro, y funcionaban a 78 RPM, porque era la única manera de conseguir que sonaran correctamente, tal y como estaba la técnica en ese momento.Sólo contenían una canción por cara, porque no cabían más de 3 minutos.

En los años 50, la RCA desarrolló un formato que permitía hasta 7 minutos por cara y, además, sólo medía 17 cm. de diámetro. La velocidad de grabación era de 45 RPM. Ello se consiguió gracias a que la tecnología permitió grabar surcos más estrechos (microsurcos) y, en consecuencia, cabía más información en menos espacio.La reducción de la velocidad contribuyó también a ese aumento de la duración, de modo que se consiguió un disco mucho más pequeño, y que duraba 4 veces más que los antiguos de 78 rpm, y además, sonando infinitamente mejor que elllos.

Paralelamente a ello, la Columbia aplicó la técnica del microsurco al formato de 30 cm. Además, consiguió reducir la velocidad de grabación a 33 rpm, aunque con una ligera merma en la calidad sonora con respecto al disco de 45 rpm.A cambio, ofrecía una duración de la grabación de hasta 45 minutos entre ambas caras. Por este motivo, se le llamó disco de "larga duracion"(Long Play en inglés): De ahí la denominación LP. También salieron al mercado discos a 16 rpm, que tuvieron poca relevancia, debido a su escasa calidad sonora: Se usaban para música de fondo, palabra hablada,cursos de idiomas y en todos aquellos casos en que no era necesaria mucha calidad sonora, pero sí mucha duración.

El disco pequeño, de 45 rpm resultó ser el formato ideal para la promoción de los nuevos artistas de rock and roll que empezaban a surgir: Era pequeño, cómodo de manejar en las emisoras de radio, y permitía un cierto "control" y "orden" en los archivos de estas emisoras, porque ocupaban menos espacio. Por este motivo, comenzaron a editarse discos pequeños de 45 rpm, con sólo una canción por cara,exclusivamente para promoción en radio. Comercialmente, estos discos se vendían con dos canciones por cara(4 en total). A los de promoción de sólo 2 canciones, se les llamó entonces "singles"(sencillos) porque sólo contenían un tema en cada cara. A los de 4 canciones se les llamó EP (Extended Play, o duración extendida) para diferenciarlos de los grandes de 33 rpm, que eran los "larga duración".

A mediados de los 60, los discos pequeños de 17 cm y 45 rpm que se vendían, comenzaron ya a traer sólo una canción por cara. A cambio, ofrecían mayor calidad de sonido que los EP porque permitía surcos más anchos y, en consecuencia, mayor ancho de banda, especialmente en los graves.

A partir de los 70 y hasta que el CD provocó el "golpe de estado" se comenzaron a editar discos de 30 cm. con sólo una canción por cara y a 45 rpm: Con ellos se conseguía una calidad de sonido impresionante, ya que había espacio para que los surcos fueran aún más anchos y, además, hubiera más espacio entre ellos. Esto, unido a la velocidad de 45 rpm, provocaba que las grabaciones fueran extraordinarias. A cambio, tenían menos duración (8 minutos como mucho) y eran más grandes.

Cortesia: John Fredy Pérez (Fredy Records)
La Casa de la Salsa (Cali, Colombia)

33 RPM y 45 RPM - Diferencia

A mayor velocidad, mayor calidad de sonido: Más dinámica, más definición, menos ruido de fondo y de "surco"... por contra, menos tiempo de grabación. 

A finales de los años 40, los discos eran todos de entre 20 y 30 cm. de diámetro, y funcionaban a 78 RPM, porque era la única manera de conseguir que sonaran correctamente, tal y como estaba la técnica en ese momento.Sólo contenían una canción por cara, porque no cabían más de 3 minutos.

En los años 50, la RCA desarrolló un formato que permitía hasta 7 minutos por cara y, además, sólo medía 17 cm. de diámetro. La velocidad de grabación era de 45 RPM. Ello se consiguió gracias a que la tecnología permitió grabar surcos más estrechos (microsurcos) y, en consecuencia, cabía más información en menos espacio.La reducción de la velocidad contribuyó también a ese aumento de la duración, de modo que se consiguió un disco mucho más pequeño, y que duraba 4 veces más que los antiguos de 78 rpm, y además, sonando infinitamente mejor que elllos.

Paralelamente a ello, la Columbia aplicó la técnica del microsurco al formato de 30 cm. Además, consiguió reducir la velocidad de grabación a 33 rpm, aunque con una ligera merma en la calidad sonora con respecto al disco de 45 rpm.A cambio, ofrecía una duración de la grabación de hasta 45 minutos entre ambas caras. Por este motivo, se le llamó disco de "larga duracion"(Long Play en inglés): De ahí la denominación LP. También salieron al mercado discos a 16 rpm, que tuvieron poca relevancia, debido a su escasa calidad sonora: Se usaban para música de fondo, palabra hablada,cursos de idiomas y en todos aquellos casos en que no era necesaria mucha calidad sonora, pero sí mucha duración.

El disco pequeño, de 45 rpm resultó ser el formato ideal para la promoción de los nuevos artistas de rock and roll que empezaban a surgir: Era pequeño, cómodo de manejar en las emisoras de radio, y permitía un cierto "control" y "orden" en los archivos de estas emisoras, porque ocupaban menos espacio. Por este motivo, comenzaron a editarse discos pequeños de 45 rpm, con sólo una canción por cara,exclusivamente para promoción en radio. Comercialmente, estos discos se vendían con dos canciones por cara(4 en total). A los de promoción de sólo 2 canciones, se les llamó entonces "singles"(sencillos) porque sólo contenían un tema en cada cara. A los de 4 canciones se les llamó EP (Extended Play, o duración extendida) para diferenciarlos de los grandes de 33 rpm, que eran los "larga duración".

A mediados de los 60, los discos pequeños de 17 cm y 45 rpm que se vendían, comenzaron ya a traer sólo una canción por cara. A cambio, ofrecían mayor calidad de sonido que los EP porque permitía surcos más anchos y, en consecuencia, mayor ancho de banda, especialmente en los graves.

A partir de los 70 y hasta que el CD provocó el "golpe de estado" se comenzaron a editar discos de 30 cm. con sólo una canción por cara y a 45 rpm: Con ellos se conseguía una calidad de sonido impresionante, ya que había espacio para que los surcos fueran aún más anchos y, además, hubiera más espacio entre ellos. Esto, unido a la velocidad de 45 rpm, provocaba que las grabaciones fueran extraordinarias. A cambio, tenían menos duración (8 minutos como mucho) y eran más grandes.

Cortesia: John Fredy Pérez (Fredy Records)
La Casa de la Salsa (Cali, Colombia)

martes, 18 de diciembre de 2007

A mi Me Gusta la Rumba - Bronx Orquesta

Amigos, a continuación tenemos el gusto de presentarles en exclusiva el sencillo promocional de la Bronx Orquesta de su primer Trabajo Discográfico "PISANDO FUERTE"

Ficha Técnica
Nombre: A Mi Me Gusta La Rumba
Trabajo Discográfico: Pisando Fuerte
Letra y Música: John Dennis
Arreglos: Nestor Agudelo
Voz Lider: Jorge Camacho

Orquesta Bronx - 2007


boomp3.com
Solo hay que hacer Click en Play para Escucharlo

Esperamos sea de su agrado el tema que les presentamos y esperamos sus opiniones al correo electrónico mundosalsero@gmail.com, con gusto se las haremos llegar a nuestros amigos de La Bronx Orquesta

A mi Me Gusta la Rumba - Bronx Orquesta

Amigos, a continuación tenemos el gusto de presentarles en exclusiva el sencillo promocional de la Bronx Orquesta de su primer Trabajo Discográfico "PISANDO FUERTE"

Ficha Técnica
Nombre: A Mi Me Gusta La Rumba
Trabajo Discográfico: Pisando Fuerte
Letra y Música: John Dennis
Arreglos: Nestor Agudelo
Voz Lider: Jorge Camacho

Orquesta Bronx - 2007


boomp3.com
Solo hay que hacer Click en Play para Escucharlo

Esperamos sea de su agrado el tema que les presentamos y esperamos sus opiniones al correo electrónico mundosalsero@gmail.com, con gusto se las haremos llegar a nuestros amigos de La Bronx Orquesta

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