jueves, 4 de marzo de 2021

Ismael Miranda, su recuperación será a largo plazo

Ismael Miranda
La esposa del salsero Ismael Miranda pide a los seguidores y al público en general que sigan orando por su recuperación, lo cual será un proceso de cinco a seis meses, según han estimado los médicos.



“Lo que a Ismael le dio fue un infarto, fue grande, y tenemos a Ismael con nosotros por la misericordia de Dios”, expresó Janice Batlle, quien está al cuidado del cantante en el hogar. Previo a llegar a la casa hace dos días, estuvo internado por alrededor de tres semanas en un centro de rehabilitación.

“Ahora mismo está en un proceso de recuperación que va a durar unos meses, pero está bien, está de buen ánimo, y está en las de luchar por sentirse tan bien como antes de que todo esto pasara”, dijo la esposa, quien cuenta con el apoyo de los cinco hijos del artista. “Todos estuvieron aquí tan pronto él tuvo la situación y la mayor vino a ayudarme cuando él iba a entrar al hogar y la semana que viene, viene otro de los hijos. Todos estamos en el mismo propósito y en la misma meta de que él logre lo que queremos, que es volverlo a tener como siempre”, afirmó.

Ismael Miranda al lado de su esposa Janice Batlle


“El Niño Bonito de la Salsa” fue intervenido de emergencia el pasado 22 de enero tras presentar “unas molestias y con fuertes mareos que afectaron su rutina diaria”, según el comunicado de prensa que publicó entonces la familia. Hasta ese momento, Miranda no presentaba condiciones de salud y un par de horas antes, se había vestido elegantemente para una actividad.

“Está tranquilo, me imagino que llegan momentos en que se deprimes= un poco, pero eso es parte de todos los procesos de la vida y más cuando sabes que tienes a tu lado un Dios que está contigo, y es el que te ha permitido esta oportunidad, así que es más agradecimiento que otra cosa”, expresó Batlle. “Nos hemos encargado de decírselo, que es un hombre amado, y de que es un hombre respetado y eso se lo digo constantemente para que él sepa que no solamente va a luchar por él, sino por su familia y por la gente que lo ama”, puntualizó la esposa.

Batlle exhortó a las personas en general a aprender a “vivir el día a día, disfrutarlo, olvidarnos de los enojos, de los problemas, porque si son problemas no se pueden resolver, así que hay que dejarlos en la manos de Dios para que él sea el que se encargue porque sabes de ahora, pero no de lo que pasará en una hora”.

Fuente: PrimeraHora.com
Rosalina Marrero-Rodríguez
rosalina.marrero@gfrmedia.com
@rmarrero1

martes, 2 de marzo de 2021

Johnny Sedes, Saxofonista Venezolano se 'muda de barrio'


La tarde de hoy 2 de marzo nos sorprendió con un audio con la voz de Tatiana Sedes (su hija) anunciándole a 'Juan Carlos' sobre el fallecimiento del maestro del saxofón Johnny Sedes.

 

Juan Sedes, como fue su nombre de pila, quien naciera el 18 de julio de  1937 en el estado de Yaracuy en San Felipe, Venezuela. Fue saxofonista, compositor, arreglista y director de su propia agrupación; fue una de las figuras representativas de la salsa en al década de los 70 a quien se le puede aplicar aquel viejo dicho popular "nadie es profeta en su tierra" ya que el desarrollo de su carrera lo hizo en La Gran Manzana.


Su primer trabajo sale a la luz en el año 1966, con lo cual logra cumplir el sueño del director musical. Entre sus éxitos destacan "Doce Cascabeles", "Carúpano", "El Manicero", entre otros.

 

Fallece hoy 2 de marzo de 2017 a causa de una paro respiratorio, luego de haber sufrido un accidente cerebro vascular el pasado 24 de enero. Paz en su Rumba...!!!

  

martes, 16 de febrero de 2021

La muerte de Johnny Pacheco

Por Petrit Baquero*.
 
Evocación del decano de la salsa, el alma de la grandiosa Fania All-Stars, fallecido esta semana. ¿Por qué cuando se muere un grande sentimos que un pedazo de nosotros también?
 
 
Se murió Johnny Pacheco, “el zorro plateado” de la Fania; una figura fundamental que siempre me llamó la atención por su innegable estilo, calidad musical como flautista, sabrosas composiciones, excelentes discos, exitosas presentaciones y numerosos artistas que le siguieron los pasos, al punto de poder decirse, no sin cierto atrevimiento, que fue el creador de lo que se denomina “salsa”, al menos como la conocemos, lo cual le hace ser tremendamente relevante, por lo menos para mí y, obviamente, muchísimos más.

Y no soy exagerado con esto, porque Pacheco fue el fundador y dueño -en compañía de Jerry Masucci, claro- del sello Fania Records, del cual, además, fue el director musical, siendo su álbum “Cañonazo”, catalogado 325 (por ser el 25 de marzo el día de su cumpleaños), el primero de muchos que revolucionarían a la música del Caribe latino.

Fania, como bien se sabe, con un inicio bastante modesto, resultó convirtiéndose en un imperio comercial que grabó discos, produjo conciertos, hizo películas, revistas y libros, y, sobre todo, supo promocionar un imaginario que tal vez ya existía, pero que jamás se habría potenciado de esa manera aludiendo al “barrio” con su rudeza, expresiones urbanas y sabrosura; a un “orgullo latino” -y pilas, afrocaribe-, a un hedonismo que nunca ha desaparecido, y, por supuesto, a una música que nos conectó con muchos lugares y momentos, a través de una expresión y un nombre que algunos han rechazado históricamente, pero que se regó por todas partes: la salsa.

En ese contexto, este dominicano -nacido en Santiago de los Caballeros en 1935- amante de la música cubana y socio de puertorriqueños en Nueva York, supo triunfar como músico y director de orquesta, pero, sobre todo, como un empresario con gran agudeza para organizar, empaquetar, promover y difundir esa música -y ese universo cultural- que nos identifica, junta, convida e inspira. Sin duda, se trató de alguien que tuvo la pasión y visión para hacer sus sueños realidad, y que lo hizo con creces, aunque también, claro, con algunas polémicas.
 
Total, en este proceso, el carismático, teatral, simpático y, sin duda, astuto Juan Pacheco Kiniping “Johnny Pacheco” -también conocido como “el Faisán”, por uno de sus temas más famosos-, supo apostar por Bobby Valentín, Ray Barreto, Larry Harlow y, sobre todo, Willie Colón. De hecho, fue Pacheco el que le dijo a un tímido ponceño llamado Héctor Pérez -y a quien rebautizó como “Héctor Lavoe”- que se juntara con ese trombonista del sur del Bronx a quien -según unos por peleador y según otros por su desafinada manera de tocar- le decían “El Malo”, convirtiéndose en el mejor ejemplo -o, bueno, uno de los mejores- del sonido de la salsa de Nueva York, esa que con dureza, expresiones urbanas y mucho sabor, se regó por todos los barrios populares de gran parte de América Latina, la cual se volvió salsera, así ya lo fuera sin darse cuenta o, por supuesto, teniéndolo muy claro.

Pero también fue el productor de varios artistas de su sello y, por supuesto, de la grandiosa Fania All-Stars, la cual, siguiendo la tradición de otras casas disqueras de la movida afrocaribe en Nueva York y antes en Cuba, juntaba a los mejores -o, al menos, los más conocidos- músicos haciendo discos muy calidosos y presentaciones abarrotadas de personas que cantaban, gozaban, compartían, reían y deliraban con tanta música bacana.

Mejor dicho, si bien sabemos que el nombre “salsa” fue una astuta y exitosa movida comercial para poner en un solo saco a un montón de ritmos, principalmente venidos de Cuba que, además, no tan sutilmente le negaba a la isla -en tiempos de la guerra fría y desde Estados Unidos- la paternidad sobre su propia música, es claro que, con este nombre, hubo patente de corso para juntar al son, la guaracha, el guaguancó, el danzón, el chachachá, la plena, la bomba, el mambo y hasta el merengue (Pacheco era dominicano, pilas), y un poquitico la cumbia (y el rock, y la ranchera, y la música afroamericana, y la música brasilera, y muchas cosas más) para hacer tronco de merequetengue salsómano y hacernos gozar hasta el final.

Y que no se malentienda, porque la salsa es una expresión de la mezcla sonora newyorkina que acogió influencias de todas partes, las cuales, si bien no niegan una base fundamental, tuvo muchas cosas más por ahí y, si no lo creen (y así el sonido de la orquesta de Pacheco emulara al de la Sonora Matancera), oigan un boogaloo, pa´ ver si eso es solo “cuban music”.

En fin, Pacheco fue uno de los grandes, y si bien muchas veces estuvo -deliberadamente- tras bambalinas, su papel jamás se podrá negar, algo que supieron también Celia Cruz, Pete “el Conde” Rodríguez, Héctor Casanova, Tite Curet Alonso, Cheo Feliciano, Ismael Miranda, Papo Lucca y Rubén Blades (y los otros grandes músicos y arreglistas que compartieron con él).

Eso sí, seguro que era jodido, lo cual le sirvió para lidiar con esas estrellas del firmamento salsero, y claro que cerró puertas a aquellos que, por rebeldía, no dar el casting o contar con otras formas de concebir la música, no se acomodaran al estilo que el dominicano quería promover. Con esto, seguro que cometió muchas injusticias. Y obvio que “olvidó”, muy deliberadamente, poner el nombre de los autores de ciertas canciones que se grababan, con lo cual muchos -entre los que están varios cubanos en la isla- no recibieron los derechos de autor que se merecían.

A la fija también que la Fania, al haber comprado a la mayoría de compañías de música “latina”, estandarizó las sonoridades y ayudó a amainar la riqueza musical que la diversidad -étnica, empresarial, cultural- generaba. Y seguro que sabía de las jugadas de Masucci para desconocer regalías o pagar menos de lo que correspondía, una práctica cuestionable, así muchísimos también la hicieran -y la sigan haciendo-, y que, al final, le salió bastante cara.

Pero eso no deja de lado su papel fundamental para crear, promover y difundir, como nunca antes se había hecho, todo un universo cultural que llegó para quedarse, no solo en ciertos lugares, sino en los -nuestros- corazones salseros (¿salsómanos?).

Esto, por supuesto, hace recordar que, cuando mueren los grandes artistas -como pasa con esas figuras que creemos eternas, como el legendario Chick Corea-, sentimos que un poquito de nosotros se va con ellos, pues nos han acompañado (y, claro, lo seguirán haciendo) en muchos momentos de la vida, haciéndola más llevadera y, por supuesto, divertida (yo, por lo menos, me he divertido mucho gracias a Pacheco).

Con esto sobre la mesa, vale recordar lo que dijo alguna vez refiriéndose a su muerte:
"Cuando yo me muera quiero que me pongan en la lápida: Aquí está Johnny Pacheco en contra de su voluntad; pero lo que más alegra mi corazón es que cuando yo no esté mi gente seguirá cantando: ¡¡¡QUE CANTE MI GENTE, QUE CANTE MI GENTE!!! "
 
¡Acuyuyé, Pacheco!
 
 
*Petrit Baquero es músico, melómano, escritor, polítologo e historiador. Autor de los libros El ABC de la Mafia. Radiografía del Cartel de Medellín (Planeta, 2012) y La nueva guerra verde (Planeta, 2017).

lunes, 15 de febrero de 2021

El mundo llora la partida del Zorro de Plata, "El Tumbaito" se tocará en el cielo


El dominicano fundador del sello Fania Records, Johnny Pacheco ha fallecido en las últimas horas.

Juan Zacarías Pacheco Kinipping, conocido artísticamente como Johnny Pacheco fallece en la ciudad de New York víctima de una neumonía como fue informado en su página de Facebook por parte de su esposa Cuqui Pacheco.

Pacheco, quien ya venía presentando problemas de salud debido a molestias en su columna vertebral, al mal de parkinson que fuera diagnosticado y quien en días pasados fue internado de urgencia debido a una neumonía, fallece hoy a los 85 años.

Hijo de una familia humilde y quienes salieron exiliados, cuando Juan (el menor de 5 hijos) tenía tan solo 11 años, de su natal República Dominicana.

Su primer acercamiento a la música lo hace cuando recibe como regalo de reyes una armónica y al poco tiempo ya demostraba su destreza con el instrumento, mas adelante y ya en New York se gradúa en la "Julliard Music School"; se inicia como percusionista de diferentes agrupaciones, entre otras la de Tito Puente. También hizo parte de La Charanga La Duboney, agrupación de su amigo Charlie Palmieri y para 1960 ya conforma su agrupación Pacheco y su Charanga, que fue todo un éxito en ventas.

Pacheco y Masucci (Foto Fania Records)
 

Mas adelante y por diferencias con el promotor Al Santiago, propietario del sello Alegre, toma la decisión de asociarse con el abogado italo-judio Jerry Masucci y fundan el sello Fania Records.

Ya con el liderazgo de su propio sello discográfico, tomó la idea de Alegre y basado en los "jam sessions" cubanos y conformó una orquesta con una selección de los músicos que iban firmando para su sello, así nace FANIA ALL STARS, orquesta que le dió la vuelta al mundo llevando la salsa a todos los rincones del planeta.

Héctor Lavoe y Johnny Pacheco (Foto Fania Records)

Pacheco fue un visionario, como músico no se conformó con ser parte de las mejores agrupaciones de New York, si no quiso tener la suya propia y lo logró; cuando las cosas en el sello para el cual grababa no funcionaron para el, se fue y creó el suyo propio; tomó lo mejor de la música latina y lo mejoró en New York y se lo vendió al mundo entero como "Salsa".


 Según el mismo lo dijo en el documental "Yo Soy la Salsa", en su epitafio dirá: "Aquí yace Johnny Pacheco, en contra de su voluntad"

Gracias Johnny, gracias por este gran legado. Paz en tu Rumba.

Redacción Mundo Salsero



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